
El polen fue transportado por el viento, las aguas y los insectos, pegado en animales, quizás en sus estómagos, para luego quedar depositado en el suelo. Con el paso de los años más capas de suelo se fueron agregando, por lo que el polen fue quedando sepultado por una nueva capa de suelo que a su vez contendría más polen. Es decir que bajo nuestros pies, puede ser que existan unos granos que podrían contarnos una larga historia de que fue lo que ocurrió allí. Lo que nos lleva amigos al siguiente punto de discusión ¿Cómo harán para recoger estos granos de polen?
El profesor Rondanelli nos comenta que para extraer los granos de polen del suelo, el palinologo toma una sonda que introduce en la tierra y luego al extraerla obtiene lo que llaman “testigo”. En otras palabras, tome un tubo de PVC introdúzcalo verticalmente en la tierra, sáquelo con cuidado y toda esa tierra que hay en el interior seria el testigo.
En palinología los muestreos varían de acuerdo al lugar. Pueden muestrearse zonas marinas y continentales. Y las continentales encontramos sondeo de lagos y lagunas y sondeos ya en tierra. ¿Que lugar es el más indicado para sondear en tierra? Pues el profesor Rondanelli explica que los mejores lugares son los llamados paisajes de turbera, son el mejor lugar para sondear, por las características de sus suelos.
El sondeo marino es uno de los más costosos, además de los que mayor cantidad de personas necesita para operar las máquinas. “Necesitan unas rampas especiales que son mecánicas y que tiran este sistema de perforación con caída libre. La herramienta de muestreo atraviesan el agua y a cierta distancia del fondo se suelta y por gravedad cae. Entonces el instrumento se entierra en el fondo fangoso del océano y por un movimiento de golpeteo cae una tapa y se cierra abajo, entonces eso es lo que se sube”, comenta el profesor.
El sondeo continental es básicamente lo mismo pero sin tantas personas contribuyendo y sin tanta maquinaria. El caso de lagos y lagunas, es muy similar al marino, solo que es completamente manual, es un palinologo el que deja caer la sonda. En el caso de sondeo en tierra firme, me explican que para turberas, que son suelos más blandos, se utiliza una “sonda Livingstone”. Con ésta lo que se hace es introducir por presión la sonda y luego por medio de palancas manuales sacarla. “Si el suelo es duro tu también tienes sondas, que en mi caso las trabajo con las sondas de los colegas alemanes. Estos son unos tremendos equipos con un motor estacionario arriba que tu haces funcionar y empiezas a cargar y luego sacas el testigo” comenta el profesor.
Una vez extraída la muestra en el caso de un sondeo en mar, laguna o lago se va extrayendo la muestra centímetro a centímetro y guardando en cápsulas petri que se rotulan con el intervalo de centímetros. Por dar un ejemplo- me dice el profesor – tenemos esta cápsula que va del centímetro 1 al centímetro
2. En el caso de sondeos terrestre “lo que tu haces es tomar el testigo, rotularlo bien y llevártelo a tu casa o a una ferretería por que lo que se necesita es una sierra. El testigo tu lo pasas por la sierra y queda abierto por la mitad”, puntualiza el profesor Rondanelli.
Las cápsulas petri de los sondeos marinos se dividen en dos. Tanto la mitad del testigo continental, como las mitades de cada cápsula petri, se irán de viaje para que se realice todo lo que es el análisis sedimentologico, es decir, saber la proporción de arcilla, limo, arena y otros compuestos en la muestra, además de tomarle como especies de radiografías a la muestra y tomarle mediciones de carbono 14. Como el profesor Rondanelli trabaja con equipos internacionales, estos análisis muchas veces los realiza fuera del país.
Finalizada la extracción de los testigos, enviados analizar y a datar con carbono 14 ya estamos listos para irnos al laboratorio e intentar encontrar a estos pequeños viajeros temporales para que nos cuenten su historia.
Imagen Superior Derecha: Tomando muestra con una sonda livingstone.
Imagen Inferior Izquierda: Un testigo de suelo.

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